PAÚL BERNARDO Y KARLA HOMOLKA
En 1990, contraen matrimonio Karla y Paul, jóvenes, guapos y aparentemente encantadores. Iba a ser una boda increíble: sus familias y amigos nunca la olvidarían. En la histórica iglesia en el Niágara, con carro de caballos blancos, champán y delicioso faisán: boda para una reina. Karla se entregó en cuerpo y alma a Paul. Él era único, especial e irrepetible y por si faltara poco, tan salvaje en la cama... así que Karla amó tanto a Paul que haría por él cualquier cosa...
Pero demasiado le molestó a Paul que Karla no fuera virgen cuando la satisfizo... Era, desde su punto de vista, responsabilidad de su amada esposa permitir que Paul desvirgara a la virgencita y jovencísima hermanita de Karla, Tammy. Y por supuesto, sin lugar a dudas, sin su respetable consentimiento. Una vez que Karla aceptara esa lógica, el resto era fácil, incluso la idea de grabar la cosa entera parecía tener sentido. Después de todo, grabar tal escena sería una peculiar forma de recordar acontecimientos importantes.




